Se detiene el instante cuando se piensa, caen los miedos alborotando refugios, que solamente, al caminar, se esparcen los recuerdos con olor a humedades lejanas.
La brisa que me acompañó está mañana acariciaba la felicidad del ayer y las nostalgias que intentaron reencontrarse.
Y aquí estoy, subida en el avión, camino a mi casa, contemplando el más absoluto silencio de tantas palabras que se acumulan en inquietudes para sencillamente, seguir.
Tanto pasado desempolvado me hace preguntarme…
¿En qué árbol, me sentaré mañana?
¿Cual será la mirada en la que me reflejaré?