Anoche, llegue a Madrid, con el pensamiento abrumado, y con el ello, mi manera de ver ciertas cosas, creo estar repitiéndome constantemente, sin apenas descifrar de que hablo exactamente (en este caso escribo), pero es que, no puedo evitar mi asombro al evocar mis actos realizados a golpe de corazón, y el efecto contrario al ver la diferencia entre los efectos perseguidos, a los realmente logrados, hay un avismo tan grande, tan lejano, tan de todo, que lo llamaría de todas las maneras posibles, menos la que realmente, me gustaría.