La crisis de los veintitantos, la llaman la crisis del cuarto de vida.
Es cuando te encuentras más que en cualquier otro momento de tu vida.
Te sientes con inseguridades, y te preguntas donde estás dentro de un par de años, aunque, acabas asustandote, porque si quiera se sabe donde estamos en ese mismo momento preciso.
Te das cuenta, que la gente que creías con la que podías contar realmente, no son más que espasmos de quienes tenías como tales, y sin embargo, no son más allá que la mascara que envuelve el egoismo.
Puede ser que el trabajo, del que se dispone en ese momento, no se acerca ni con lo que pensabamos en un principio.
Se tienen mezcla de entendimientos, entre la seguridad e inseguridad, pero las opiniones se vuelven más fuertes, añadiendo e nuestra lista de favoritos lo que pensamos que es bueno para nuestro camino.
A veces, la seguridad de sentirse fuerte, cae por su propio peso, de reprente, es cambio el enemigo y tratamos de aferrarnos al pasado, pero el pasado, hay que dejarlo detrás y seguir avanzando.